martes 10 de noviembre de 2009

[REPUESTO] Pierre Henry ٠ Messe pour le temps present + Variations pour una porte et un soupir

En la semana de las reposiciones, toca el turno a este disco que mezcla un tipo de música electrónica llamada más específicamente música acusmática, que dio origen a la llamada música concreta, cuya primera obra apareció en el cortometraje de 1952 Astrologie ou le miroir de la vie. La música del ballet Messe pour le temps present fue escrita y estrenada en 1967, con casi 30 años de producción de música electrónica, electroacústica y música concreta. Se trata de una curiosa mezcla de sintetizadores con grupo de rock (similar a lo que Henry haría en 1969 con el grupo inglés Spooky Tooth en su álbum Ceremony; la más célebre pieza de esta curiosa composición es Psyche Rock, cuyas influencia en la cultura pop ha sido inmensa y puede hallarse en instrumentistas como Rick Wakeman y Keith Emerson, así como en grupos como Tangerine Dream y Kraftwerk. Las Variaciones para una puerta y suspiro fueron escritas para el ballet de 1963, y fue la primera obra que escuché de Henry, y es un verdadero delirio difícil de describir, pero para el cual es necesario armarse de paciencia y buena voluntad. De nueva cuenta, respuestos los dos discos en un solo enlace. El segundo sin portada.



lunes 9 de noviembre de 2009

[REPUESTO] Bach ٠ Die Kunst der Fuge ٠ Amsterdam Loeki Stardust Quartet [mp3 @ 320 kbps]

Esta será una semana de reponer links a discos que por haber sido subidos hace bastante tiempo ya no están vigentes y que varios de los amables visitantes me han solicitado reponga. El primero de ellos es esta magistral y deslumbrante versión de El arte de la fuga, por el Amsterdam Loeki Stardust Quartet, un cuarteto que sólo toca flautas de pico. Para mi gusto y sensibilidad, aunque obviamente esta obra no pudo haber sido concebida para esta peculiar dotación instrumental, se trata de la versión más transparente que haya escuchado. A diferencia incluso de las versiones para órgano, que en materia física serían las que más podrían parecérsele por aquello de las columnas de aire (remember Galileo), aquí no hay reverberación alguna, y el sonido, lejos de aparecer como "seco" o "cortado", se desliza con una suavidad y limpidez casi sobrenatural. La articulación melódica y las líneas o voces se escuchan con tal claridad como si de veras uno estuviese en la música. La precisión interpretativa del cuarteto holandés es simplemente insuperable. Y como en niguna otra versión, la fuga final (inconclusa) suena aquí de una forma tan apabullantemente deslumbrante que en verdad corta la respiración. No he oído otra versión (ninguna) más impactante y más autoritativa que esta. La absoluta belleza natural y perfección de esta obra maestra (para la cual no hay otra obra que se le pueda comparar, ni siquiera la increíble Ofrenda musical, del propio Bach), en mi opinión la más grande obra del intelecto humano que haya escuchado jamás, alcanza una dimensión inconcebible e inalcanzable en manos de estos cuatro instrumentistas. Uno siente que se eleva con la música a una altura o dimensión inalcanzable, y no hay variación que no le enchine a uno la piel, que no sienta uno que se le salen las lágrimas por el portento musical que está atestiguando. Me gusta explicar la última fuga de la obra, Fuga a tre soggetti, no como un pasaje que Bach dejó inconcluso porque o no supiese cómo concluirlo (lo que se me antoja imposible) o porque le sorprendió la muerte. No, ninguna de las dos hipótesis. Me parece clarísimo que como en poocas ocasiones Bach mismo escuchaba la música que iba escribiendo como lo que es, como un discurso sublime que fluye hacia un fin, hacia una revelación (perdón por la teleología). Y que conforme se acerca a la revelación (que probablemente él mismo no esperaba), ese discurso va adquiriendo cada vez más potencia y elocuencia, y, como a Pablo en el camino de Damasco, cuando le llega esa revelación, sabe que en ese momento el lenguaje (cualquier lenguaje) ya no sirve para cominucar, menos aquello que le ha sido revelado. Y ese silencio impresionante, el más grande y elocuente silencio que ha producido Occidente, surge justamente cuando uno siente, igual que Bach de seguro sintió, que la revelación está por llegar, y en su lugar lo que hay es... nada: un mutismo que nadie ha podido explicar. ¿Por qué se acaba allí esta obra impresionante y sin paralelo en la historia de Occidente? ¿Por qué deja al escucha con el alma en vilo y el corazón galopando, con las lágrimas a punto de derramarse? Nunca lo sabremos, pero lo que sí sé es que no he escuchado un silencio más impresionante, más conmovedor, más devastador como el que en esta versión en particular se nos entrega. Es la culminación asombrosa y, por contradictoria que parezca, perfecta de una obra maestra: quedar inconclusa en un silencio como un balbuceo ante el abismo, ante la eternidad, ante... ¡sabrá Dios qué!


sábado 7 de noviembre de 2009

CONCIERTO 8 OBRAS 8 COMPOSITORES MEXICANOS VIVOS

Para que los quisquillosillos no digan que no los invitan a conciertos, y para los amables lectores del blog que están en México, aquí hay una invitación abierta a un concierto que apunta para ser un evento de verdadera relevancia en este cierre de año. Ocho compositores mexicanos vivos jóvenes, con ocho estrenos, interpretados por el Ensemble Nuevo de México. Dirigido y fundado por Miguel Salmón del Real. A ver si ahora sí los que les enoja lo que no comen (o no escuchan) asisten a este concierto y se enteran de la nueva música viva de nuestro país. Aunque ya sabemos, por varias páginas de Facebook, que suelen dormirse en los conciertos de música de cámara contemporánea (o les aburre la música abstracta), así que mejor ni los esperamos. Pero si van, que vayan con espíritu libre y abierto, y no con ganas de molestar, que es su especialidad. La cita es el próximo 15 de noviembre en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario a las 6 de la tarde. Yo sí pienso ir. Los que quieran acompañarnos, son bienvenidos. Allá podemos conversar un rato al final del concierto, o antes, según sea. Con gusto platicaré con quien se me acerque. Y a lo mejor hasta terminamos siendo amigos. Nada me halagaría más que conocer a los visitantes del blog. Ya he conocido brevemente a algunos, conocer a otros no me hará daño, ni a ustedes tampoco. Allá nos vemos.


Da click en la foto para ampliarla

jueves 5 de noviembre de 2009

Bach ٠ 6 Suites per violoncello ٠ Wispelwey

¿Qué se puede decir de las seis suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach que no se haya dicho ya? No lo sé, francamente. Lo que sí puedo decir es que estas versiones del chelista holandés Pieter Wispelwey son, por mucho, las mejores que se hayan grabado en años. Y para mi gusto, simplemente soberbias. Y aprovechando que hace una semana Micha Maisky interpretó tres de esas suites como impresionante colofón del Festival Internacional Cervantino, comparto con ustedes esta sublime y portentosa interpretación. Wispelwey tocó dos veces estas suites en México. La última vez fue en la Sala Nuzahualcóyotl, abarrotada como pocas veces, en 2005. En esa ocasión hubo un intermedio de hora y media (que muchos aprovecharon para irse a cenar). Unos pocos años antes, ya las había interpretado en la Sala Ollin Yolitzi ante un reducido grupo de personas que nos enteramos de su presencia, no menos de 50. En esa privilegiada ocasión Wispelwey las tocó en el orden usual, de la uno a la seis, con dos intermedios de 20 minutos. Esa tarde de sábado (no recuerdo bien el año, probablemente alguno de ustedes se acuerde, por lo que agradeceré que alguien lo confirme, ¿fue en 2002 o 2003?) Wispelwey tocó de una manera en verdad fuera de serie, y los pocos afortunados que lo vimos y escuchamos jamás olvidaremos esa ocasión, porque vaya que tocarlas de esa manera y con tan poco descanso resultó una proeza que no he vuelto a ver (por cierto, dudo mucho que Maisky fuera a tocar las seis suites en una sola sesión como anunciaba el programa del Cervantino, lo que despertó lamentables comentarios de algunos "críticos" que evidenciaron con ello no saber nada del esfuerzo físico que se requiere para ello; simplemente por la edad, ya Maisky no podría tocarlas en un solo concierto, aunque fuese posible).
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Estas versiones de Wispelwey se encuentran muy lejos de aquellas inspiradas verisones de otrtos notables chelistas como Casals o Rostropovich. Wispelwey nos entrega en este disco unas versiones en verdad endemoniadas, llenas de eso que García Lorca llamaba "duende". No sólo posee Wispelwey una técnica impecable, sino que su intelecto del violonchelo es en verdad impresionante. En sus manos el instrumento parece volar, y bailar al mismo tiempo. Aquí no está presente ningún asomo de luteranismo musical, no hay pesadez ni lentitud. Y eso a algunos podría tal vez molestar. Pero hay que escuchar con qué soltura, con qué inteligencia y comprensión global de las obras Wispelwey se desliza como un ángel por estas obras soberanamente difíciles y complejas. Su poder expresivo es deslumbrante, pues las seis suites suenan como un todo orgánico, y no como seis obras sueltas que se unen artificialmente en un conjunto. Wispelwey entiende estas obras como un enorme y unificado discurso musical de altura intelectual casi inalcanzable. Estas versiones son en verdad asombrosas por la naturalidad de su expresión, por la forma en que Wispelwey encuentra en el instrumento un vehículo preciso y precioso para darle vida (¡y qué vida, por el amor de Dios!) a estas portentosas suites. Su fraseo es de una elegancia y una expresividad que de verdad no parece de este mundo. No hay un solo signo de apresuramiento. Su madurez interpretativa es fuera de serie. Su ataque es siempre perfecto, su cuidado en las transiciones es ejemplar y su cuidado en términos de armoniosidad y coherencia interna de cada obra así como en el conjunto es absolutamente cuativante. No he escuchado mejores versiones que las de este violonchelista holandés, quien además es un Artista humilde y generoso (tuve la oportunidad de conversar con él brevemente aquella tarde de sábado en la Ollin Yolitzli). Si ya escucharon o descargaron las sonatas de Beethoven que compartí hace tiempo, o los conciertos de Haydn, o las sonatas de Brahms, sabrán de qué estoy hablando. Si no lo han hecho, pueden ir a este link, descargarlas, y deleitarse con un Artista consumado.



miércoles 4 de noviembre de 2009

[NY Yanquis campeones de las Ligas Mayores] Queen [1977 UK] News of the World [mp3 @ 320 kbps]

Hoy miércoles 4 de noviembre los Yanquis de Nueva York se coronaron campeones (como dicen los estadounidenses) de la Serie Mundial de Baseball en un gran partido donde el pitcheo de los famosos Mulos de Manhattan fue la clave para coronarse en el sexto partido de la serie, en el nuevo estadio de los Yanquis, obteniendo su título número 27, siendo el equipo que más títulos ha ganado en las Ligas Mayores. A final del partido, mientras los jugadores corrían al diamante para celebrar el título conquistado, en el estadio sonó la celebérrima canción de 1977 de Queen, We are the champions, que forma parte de este magnífico disco, News of the World. Desde aquella fecha, prácticamente no hay equipo alguno en los Estados Unidos que al coronarse en su respectiva liga, no use esa canción para celebrar la conquista de un título. Auténtico himno de la victoria que retrata el esfuerzo y el empeño en ganar (versión musical en rock de aquella célebre frase de Vince Lombardi, "Ganar no es lo más importante, es lo único", que retrata de cuerpo completo el llamado espíritu americano), We are the champions es una gran canción que Queen, a través de Freddy Mercury, hizo para lucirse en los estadios, donde miles de voces cantaban con él en momentos de extrema comunión. Pero no es la única canción memorable de este celebérrimo disco. Además de la canción que abre el disco, We will rock you, otro auténtico hit instantáneo e himno del rock de estadio, hay otras canciones que son simplemente magníficas, y dignas de volverse a escuchar y deleitarse con ellas. Mi favorita en este disco, Spread your wings, una hermosa balada que habla también de superación y de coraje para vencer las adversidades. Sin duda, este fue uno de los grandes discos de Queen en los que, como era usual en aquellos días, presumían de no usar sintetizadores, en un momento en que estos instrumentos poblaban casi a todos los grupos de la época. Para celebrar el triunfo de los Yanquis, uno de los grandes discos de rock de los años 70s.


lunes 2 de noviembre de 2009

Beethoven ٠ Tres Sinfonías No. 3 [mp3 @ 320 kbps] [One single file 318 MB]

Ya tenía yo pensado subir dos versiones de la gran Sinfonía No. 3 en si bemol mayor Op. 55, Heroica, cuando uno de los amables visitantes de la página llamó mi atención a la reciente grabación de esta obra por parte del Ensemble 28, bajo la dirección de Daniel Grossmann. Por eso, decidí subir, además de las dos versiones que ya tenía contempladas, agregar esta otra recomendada, a fin de que ustedes puedan tener una visión panorámica de esta absoluta obra maestra que abrió las puertas al Romanticismo. Para comenzar, una simple comparación de los tiempos de duración de las tres grabaciones en cuestión nos servirán como un buen punto de partida. Estos son los tiempos de la grabación de Grossman.

LUDWIG VAN BEETHOVEN (1770-1827)
Symphonie Nr. 3 Es-dur op. 55 "Eroica"
1) Allegro con brio  -- 16:30
2) Marcia funebre. Adagio assai  -- 11.14
3) Scherzo. Allegro vivace  -- 5:49
4) Finale. Allegro molto  -- 10:46
Daniel Grossman
Ensemble 28

Estos son los tiempos de la soberbia versión de Sergiu Celibidache al frente de la Filarmónica de Munich:


LUDWIG VAN BEETHOVEN (1770-1827)
Symphonie Nr. 3 Es-dur op. 55 "Eroica"
1) Allegro con brio  -- 16:35
2) Marcia funebre. Adagio assai  -- 19.14
3) Scherzo. Allegro vivace  -- 6:53
4) Finale. Allegro molto  -- 14:28
Sergiu Celibidache
Münchner Philharmoniker

Y estos son los tiempos de la magistral versión de Frans Brüggen al frente de la Orquesta del Siglo XVIII:


LUDWIG VAN BEETHOVEN (1770-1827)
Symphonie Nr. 3 Es-dur op. 55 "Eroica"
1) Allegro con brio  -- 18:22
2) Marcia funebre. Adagio assai  -- 13.09
3) Scherzo. Allegro vivace  -- 5:35
4) Finale. Allegro molto  -- 12:06
Frans Brüggen
Orchestra ot the 18th Century

Una primer vistazo a los tiempos de duración parece indicarnos que incluso la versión del usualmente lento Celibidache resulta más corta casi en dos minutos que la de Brüggen y casi idéntica a la de Grossmann. Esto de entrada sorprendería a más de uno, especialmente a un comentarista en Amazon que señala que el primer movimiento de la versión de Grossmann es la más rápida de cuantas se hayan grabado eso dependería de qué entendemos por rápido. Pero al escucharlas comparativamente, descubrimos que, auditivamente, la versión del gran rumano resulta mucho más lenta de lo que parece en duración. Por el contrario, la de Grossmann resulta mucho más veloz que la de Brüggen. ¿Por qué razón? Obviamente por el tamaño de los instrumentos y de los arcos de las cuerdas, que al ser mucho más grandes que los instrumentos de época tardan más en recorrer las cuerdas. Esa mayor distancia hace que todo sea más lento, pues los instrumentos de la época de Beethoven, al ser más pequeños, recorren menor distancia en menos tiempo. Esa es una explicación meramente física que exp0lica por qué las interpretaciones con isntrumentos de época suelen ser más rápidas que las de instrumentos modernos bueno, esa es parte de la respuesta. También hay cuestiones de afinación y de tempi que hoy son distintas a las de aquellas épocas.
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Para empezar, la versión de Grossmann tiene un sonido en verdad espectacular, claro y nítido. Y de acuerdo a la información del mismo disco, la orquesta se reduce al número exacto de integrantes que tuvo la orquesta que dirigió Beethoven cuando estrenó la obra en 1804. Esto no es exactamente una novedad. Ya cuando compartí con ustedes todo el ciclo sinfónico beethoveniano con la Hanover Band, les indiqué la exacta dotación músico-intrumental de cada una de ellas, por lo que decir que esta versión es la primera que toma nota de los músicos exactos requeridos por Beethoven no es precisamente una novedad –más bien sería una estrategia de mercado y nada más. Las diferencias de tempi con respecto a la versión de Frans Brüggen que ya había compartido hace tiempo con ustedes no son tan notables a primera escucha, pero ya en los detalles se pueden observar, o escuchar más bien, notables diferencias. La primera es que sí hay una mayor rapidez en esta nueva versión. No mucha, pero lo suficiente para que ciertos detalles de dinámica instrumental e interpretativa se pierdan. particularmente notable en el segundo movimiento, la Marcia funebre, que en la versión de Grossmann resulta más notoria pues pierde, debido a esta ligera variación en la rapidez, toda la carga dramática. Sin duda, el brío de esta interpretación es notable, y favorece en particular al primer movimiento, pero perjudica al conjunto. Particularmente notable es el sonido de las maderas, y en especial los metales en el Finale, que simplemente suenan en verdad impresionantes.

Por su parte, la versión de Celibidache es, a su manera, un prodigio. Digo a su manera porque esos tempi tan lentos (que en los hechos no son tan lentos como parecen), debidos a lo ya señalado antes, le permiten al discípulo de Furtwängler deslizarse por la partitura con una suntuosidad y elegancia pocas veces vista y escuchada. El denso y pesado sonido de los violines modernos la hacen algo pesada al oído para la ligereza alada de la versión de Grossmann. Por supuesto que aquí la Marcha fúnebre parece una losa impresionante; hay que escuchar los violonchelos en la zona derecha, al fondo del registro, para no evitar pensar en Shostakovich. Esta pesadez de las cuerdas, me parece, le quita el dramatismo que debería tener este movimiento. Aún así, el cuidado en el detalle que esta lentitud le permite a Celibidache resulta simplemente espectacular. Espectacular, repito, pero no dramático. Si he de ser totalmente honesto, me parece que a esta versión de Celibidache le falta espíritu, alma. En su impecabilidad –que no precisamente transparencia–, en ese exceso de lentitud en este movimiento, la obra parece perder su vitalidad. Todo el drama histórico y personal que hay detrás de este movimiento simplemente ha desaparecido. Todo está allí, menos el alma, el pathos que debería hacer vibrar al escucha. En lugar de eso, estamos ante un registro de enorme cuidado, impecable, casi de desmontaje musical –deconstructivo en cierto sentido– pero que carece por completo de vida. Aún así, el sonido de las cuerdas es en verdad apabullante, como no recuerdo haber escuchado otro en orquestas modernas.


Algo muy distinto ocurre con la insuperable versión de Frans Brüggen, con la cual la de Celibidache comparte algo (también con la de Grossmann, pues las tres son grabaciones en vivo), pues las dos fueron grabadas el mismo año. La de Brüggen en noviembre y la del rumano en abril de 1987. Dije que la versión de Frans Brüggen es insuperable, y lo es. En esta versión se escucha absolutamente todo. Su claridad es como el alba que la misma sinfonía anuncia, el alba del Romanticismo. Todo lo que éste anuncia se escucha con una claridad meridiana que ninguna otra versión alcanza –no al menos de las que he escuchado, más o menos una docena y media, casi dos. En particular, por supuesto, la Marcha fúnebre, aquí sí, llena de un dramatismo inconmensurable. Aquí escuchamos todo el drama interior de Beethoven y de la época que le tocó vivir, pero también de la que él inaugura. La orquesta suena soberana y nítida, nunca se pierde un detalle, no sólo está todo lo que escribió Beethoven, está también todo lo que quería que escuchásemos: la música y su alma, su espíritu y su enorme vitalidad. este es un cuerpo vivo que nos acosa y nos sacude por mor de su expresividad. aquí no hay una sola exageración. La dinámica instrumental es perfecta, la fluidez de los movimientos es perfecta. No hay un solo instante en que sintamos apresuramientos (como ocurre por momentos en la versión de Grossmann, o en las irregularísimas versiones de Gardiner, por poner otro ejemplo) ni amaneramientos. El extremo cuidado de Brüggen está al servicio de una música soberbia, en la que quien se luce es el compositor, y los músicos son el vehículo perfecto para decir lo que tiene que decirnos. La absoluta transparencia y claridad de esta versión no se debe a una extrema lentitud, sino a una pavorosa comprensión de las dinámicas internas de la partitura y de los intrumentos, en una conjunción simplemente insuperable, que parece abarcarlo todo: espacio, tiempo y existencia. de ninguna otra versión se puede decir lo mismo. Una obra maestra vuelta nuevamenye obra maestra merced a un conjunto orquestal en estado de gracia. Un disco simplemente IM-PRES-CIN-DI-BLE.


Al reponer esta versión de Frans Brüggen con respecto a la primera vez que la compartí debo señalar que en esta ocasión aparece a 320 kbps, al igual que la de Celibidache y la de Grossmann. Las tres vienen en un archivo winrar que al descomprimirlo les dará tres carpetas separadas, una para cada disco, y como ya saben, cada disco viene perfectamente etiquetado para iTunes.

jueves 29 de octubre de 2009

SIDEREUS NUNCIUS, o El mensajero sideral, descarga gratuita [DVD 2.5 GB]

A menos de una semana del estreno cervantino de Sidereus Nuncius, hoy les tengo una primicia para quienes no pudieron acudir al Teatro Juárez de la capital guanajuatense y acompañarnos. Esta primicia es no sólo para aquellos amigos de la ciudad de México, sino también para quienes desde el extranjero se preguntarán qué diablos (WTF) es Sidereus Nuncius. Las diversas fotos que he compartido con ustedes apenas dan cuenta de lo que la obra es, pues son imágenes sin movimiento y sin la música, sin todo lo que hace de esta obra un conjunto en verdad maravilloso y sorprendente.


La experiencia del público que asistió a las dos funciones y que pudieron expresar con algunos de nosotros lo que vieron y escucharon fue unánime. Todos elogiaban la magnífica coreografía de Claudia Lavista, muchos estaban sorprendidos por lo que escuchaban en el teatro y por el desarrollo de la música de Javier Torres Maldonado, por la forma en que los textos líricos se integraron a ciertas partes al inicio de la obra musical, y en la improvisación dirigida de los textos líricos concebidos por un servidor, José Manuel Recillas, en la segunda mitad de la obra. La presencia de los músicos en las percusiones de Tambuco y de Yi-Ping Yang, tanto en el aspecto musical como en el coroegráfico (pues los músicos tenían que moverse en varias direcciones tanto sobre el escenario como sobre el teatro) dieron por resultado un ejercicio estético inusual y de altísimo nivel interpretativo.


Ricardo Gallardo, Rafael Tudón y Yi-Ping Yang, hacia el final de la obra

Igualmente la crítica de colegas periodistas y artistas que asistieron al ensayo general y a las dos funciones en el Teatro Juárez, hablan de una perfecta conjunción de todos los elementos de esta obra. Las palabras que José Luis Castillo, prestigioso director de orquesta que asistió a la función, me dijo en uno de los pasillos del teatro y en el vestíbulo, al final de la obra, lo expresan todo: "Pueden sentirse perfectamente orgullosos del trabajo realizado". Igualmente Christa Cowrie, mi amiga fotógrafa desde mis tiempos del Unomásuno me dijo que coreográficamente es la mejor coreografía en México en los últimos tres años, y que sin duda era la obra más importante de este festival cervantino.

Yi-Ping Yang, en escena, casi al inicio de la obra

La reacción unánime de entusiasmo y aplausos, de abierto reconocimiento del público que asistió a la obra (varias ocasiones fui saludado por gente que me reconocía, tanto en taxis como en las aceras de Guanajuato), contrastó con el casi absoluto silencio de los posibles críticos que asistieron a las cuatro funciones de Sidereus Nuncius (me consta porque los vi en las butacas tanto del Teatro Juárez como de la Sala Miguel Covarrubias). Silencio generalizado. Quizá porque se trata de una obra verdaderamente multidisciplinaria, quizá porque lo más multidisciplinario a lo que se han acostumbrado los críticos musicales en México sea la ópera decimonónica, quizá porque no era un espectáculo de música pura (en cuyo caso tal vez igualmente no la habrían comprendido, por allí supe que un crítico confesó abiertamente haberse dormido en un concierto de música contemporánea del ensemble 2e2m), o por razones que escapan a mi discernimiento, el hecho es que esos poquísimos críticos que asistieron han guardado un silencio más que prudente, pareciera más bien ominoso.


Por supuesto, la obra tuvo mejor respuesta, mucho más entusiasta y libre, entre el público que asistió y abarrotó las dos funciones del Teatro Juárez. Y para aquellos de ustedes que no tuvieron la oportunidad de asistir a ninguna de las cuatro funciones, les dejo en exclusiva el video completo, en alta definición, y sin edición de ninguna especie, de la segunda función de Sidereus Nuncius en el Teatro Juárez de Guanajuato, efectuada el pasado 24 de octubre de 2009. Por su calidad, el archivo pesa 2.5 Gigabytes y está separado en ocho partes, siete de 300 MB y una de 86 MB. Hay que descargar las ocho partes, y después descomprimirlas con winrar, lo que les dará una carpeta con todos los archivos. Luego, queman esos archivos en un DVD, y lo siguiente es verlo con calma en el reproductor que cada quien tenga en casa, en compañía de quien más amen. Gracias a todos.