viernes 17 de julio de 2009

[EXCLUSIVE] Karajan in Moscow - Vol. 2: Bach, Shostakovich [mp3 @ 320 kbps]

Se aproxima el sábado de ópera y no resisto la tentación de esperar hasta entonces para subir el siguiente disco, que amerita una entrada especial por su relevancia histórica.
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Karajan in Moscow es una serie editada sólo en Rusia que recupera los conciertos que un muy joven pero ya afamado Herbert von Karajan ofreciera en la extinta Unión Soviética en mayo de 1965 con motivo de la primera gran gira de la Filarmónica de Berlín por aquellas tierras. De esos conciertos, este, el ofrecido el 29 de mayo de 1965, es indudablemente el más importante en todos los sentidos: musical e históricamente hablando. En dicho recital, dado en el Conservatorio de Moscú, Karajan eligió dos obras fundamentales y que están vinculadas de una manera más concreta y directa de lo que podría suponerse. El Concierto de Brandemburgo N° 1 de Johann Sebastian Bach, y la Sinfonía N° 10 de Dimitri Shostakovich. En esta aparentemente curiosa selección hay, sin duda, ecos del año internacional de Bach de 1950, cuando se conmemoraban los 200 años de su fallecimiento, y en cuyos festejos participó, en la extinta República Popular Alemana, entre otrros, el propio Shostakovich. De modo que con esta selección musical Karajan estaba haciéndose eco de las palabras pronunciadas por Shostakovich en el marco del Festival Bach de Leipzig [para referencias a este dato y otros del mismo espíritu, remito a Krzysztof Meyer, Shostakovich. Su vida, su obra, su época, Alianza música, 1997] y estableciendo así un vínculo no sólo entre ambos compositores, sino entre una Berlín libre, representada por Karajan y su orquesta, en lugar de la ideologizada Berlín de Wilhem Pieck, Otto Grotewohl y Walter Ulrich. Al mismo tiempo esta vinculación abría un espacio para la orgullosa tradición musical teutona (más allá de la arbitraria separación geográfico-política de Alemania) con el más importante compositor ruso del siglo XX. Esta relación no es poca cosa. Para profundiar en el auténtico sentido de este concierto es necesario revisar el contexto histórico de esos años.




Por supuesto, el evento de mayor importancia de los años previos fue la muerte de Stalin en 1953, que significaría el final de una era de opresión brutal, pero no necesariamente el inicio de una de libertad, aunque sí significó cambios, más bien paulatinos. Parte de estos cambios se pueden observar, justamente, en la Sinfonía N° 10, estrenada al año siguiente, 1954, en medio de reacciones opuestas, como siempre ocurría en su caso, pero sin duda con un gran éxito y un amplio debate entre críticos, compositores, melómanos y miembros del Partido. Frente a este éxito público, una suerte de parcial reivindicación personal, las sombras acosaron al compositor al morir su esposa a fines de ese mismo año, y a fines del siguiente año fallecía su madre. En este ambiente efervescente privado y público fue que la Filarmónica de Berlín realizaría una exitosa gira por la Unión Soviética, lo cual no era poca cosa.
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Herbert von Karajan sabía lo que esto significaba y entendía claramente el peso histórico que su presencia en ese momento podría tener, y sabedor de ello es que eligió, como programa central de los tres conciertos a efectuarse en el Conservatorio Nacional, a Bach y a Shostakovich, en una suerte de reivindicación del discurso estético-musical sobre el discurso y la manipulación política que había envuelto los festejos por los 200 años del fallecimiento de Bach, y la escasa atención puesta en las palabras de Shostakovich. No sólo eso, al elegir la recién estrenada Sinfonía N° 10, Karajan sabía que movería innumerables conciencias, especialmente por las dificultades que el sistema había puesto siempre a Shostakovich. Que el más importante director de orquesta del mundo interpretara la recién estrenada sinfonía era, asimismo, una oportunidad para mostrar que el mundo corrupto y decadente de la burguesía occidental podía actuar con más compromiso y respeto que ese mundo socialista, amparado en la autoridad del pueblo. No era, en absoluto, un gesto despreciable. Karajan sabía lo que hacía al poner en el centro de su programa de conciertos a Bach y a Shostakovich.
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Indudablemente fueron conciertos memorables, especialmente el del 29 demayo. De este sabemos lo que Karajan le comentó a Richard Osborne, en su libro sobre el director austriaco, A Life in Music, donde se lee lo siguiente: "The orchestra’s commitment was astonishing. Mariss Jansons would recall: 'They played at two hundred per cent capacity. It was unbelievable.' Shostakovich joined Karajan and the orchestra on stage afterwards, obviously moved by the performance and the reception he received. For Karajan, it was possibly the proudest moment of his life." De ese momento de suprema convivencia entre dos gigantes tenemos un documento que atestigua tal suceso: la foto de Shostakovich en el podio de dirección acompañado por Karajan. Un documento en verdad invaluable.
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En los años previos a este concierto es sabido que en EMI no quisieron permitir que Karajan grabara obras de Shostakovich, en particular la quinta, la octava y la décima bajo el argumento de que Karajan no era un director apropiado para Shostakovich. Craso error. Si alguno de los dirigentes de la casa discográfica hubiera estado presente en aquel concierto se habría percatado de cuán errónea era semejante postura. Por su parte, Karajan le confió a Osborne que él reverenciaba las versiones de Mravinsky; y en Conversaciones con Karajan, él declara que él no se atrevía a tocar la sexta sinfonía (tocar en sentido físico) debido a Mravinsky. Curiosamente en el libro ya mencionado de K. Meyer no hay una sola mención a Karajan (el libro tiene 482 páginas) y, por supuesto, tampoco a este magno concierto.


La foto histórica del concierto del 29 de mayo de 1956


Hasta hace poco las únicas referencias a ese concierto y a la relación de Karajan con Shostakovich se remitía a lo expuesto en ambos libros. Pero eso fue hasta hace poco. Por su parte, también los rusos sabían de la trascendencia de que el mejor director de orquesta del mundo viniera a su tierra a interpretar la polémica y majestuosa Décima sinfonía, y decidieron grabar los tres recitales. De los tres, como hemos visto, el más importante, sin lugar a dudas, fue este. Y gracias a que los rusos decidieron grabar los conciertos es que ahora, más de medio siglo después, podemos asomarnos a lo que fue. Al escuchar esta grabación cuesta trabajo imaginar que estamos anmte una grabación monoaural, pero apenas inciada la interpretación uno sabe que está siendo transportado a otra dimensión.
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La interpretación del Concierto de Brandemburgo es magnífica, pese a que el uso de tales fuerzas orquestales están muy lejos de representar el espíritu de kammermusik de esta obra. Y sin embargo, al menos los tres primeros movimientos son en verdad espectaculares, siendo el último el que menos me convence. Pero obviamente, la piece du résistance es la sinfonía de Shostakovich. Interpretada con una energía que es en verdad magmática, Karajan nos lleva al mundo íntimamente sonoro de Shostakovich en una interpretación memorable, y sin duda la mejor que se haya alguna vez registrado en disco.
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Este es un disco que ningún seguidor del maestro debería perderse, pero tampoco ningún seguidor de la música de Shostakovich ni ningún melómano serio que desee acercarse a un documento histórico de altísima importancia y de un valor estético prácticamente incomparable con ningún otro de este tipo. Otra exclusiva que sólo hallarán aquí, a 320 kbps de calidad de audio.
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Nota bene: obviamente, tengo también el archivo en formato lossless (flac), y es de ese archivo, o sea del disco, del que extraje esta versión en formato mp3.

1 comentarios:

José Manuel Recillas dijo...

http://www.mediafire.com/?eqzyy2ylmzz
http://www.mediafire.com/?z3ni3id000j